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La Creación del Sol y la Luna.

Se dice que cuando aún era de noche, cuando aún no había día, cuando aún no había luz, se reunieron, se convocaron los dioses allá en Teotihuacan. Dijeron, hablaron entre sí:

-“¡Venid acá, oh dioses! ¿Quién tomará sobre sí, Quien se hará cargo de que haya días, de que haya luz?”

Y en seguida allí habló aquél, allí presentó su rostro Tecuciztecatl. Dijo:

-¡Oh dioses, en verdad yo seré!

Otra vez dijeron los dioses:

-¿Quién otro más?

En seguida unos y otros se miran entre sí, unos y otros se hacen ver, se dicen:

-¿Cómo será, cómo habremos de hacerlo? Nadie se atrevía, ningún otro presentó su rostro. Todos, grandes señores, manifestaban su temor, retrocedían. Nadie se hizo ahí visible. Nanahuatzin, uno de estos señores, allí estaba junto a ellos, permanecía escuchando cuanto se decía. Entonces los dioses se dirigieron a él y le dijeron:

-¡Tu, tu serás, oh Nanahuatzin!

Él entonces se apresuró a recoger la palabra, la tomó de buena gana, dijo:

-está bien, oh dioses, me habéis hecho bien.

Tecuciztecatl y Nanahuatzin hacen penitencia, en tanto que los demás dioses han  encendido una hoguera para aquel que se arroje se convierta en sol.Tecuciztecatl ofreció plumas valiosas de un ave que llamaban quetzal, pelotas de oro, piedras preciosas, coral y copal. Nanahuatzin ofrecia cañas verdes, espinas de maguey cubiertas con su sangre A la media noche se terminó la penitencia y comenzaron los oficios.  Encendido el fuego creador, ordenaron a  Tecuciztecatl que se metiera dentro. Pero tuvo miedo y se echó para atrás. Lo intentó de nuevo y volvió para atrás, así hasta cuatro veces. Entonces le tocó el turno a Nanauatzin que cerró los ojos y se metió en el fuego y ardió. Cuando el rico lo vió, le imitó. A continuación entró un águila, que también se quemó (por eso el águila tiene las plumas hoscas, color moreno); después entró un tigre que se chamuscó y quedó manchado de blanco y negro. Los dioses se sentaron entonces a esperar de qué parte saldría Nanauatzin; miraron hacia Oriente y vieron salir el Sol muy colorado; no le podían mirar y echaba rayos por todas partes. Volvieron a mirar hacia Oriente y vieron salir la Luna. Al principio los dos dioses resplandecían por igual, pero uno de los presentes arrojó un conejo a la cara del dios rico y de esa manera le disminuyó el resplandor. Pero el sol no se movía. Entonces los dioses deciden sacrificarse y morir para darle movimiento, y es así, por el sacrificio de los dioses, que el sol comienza a moverse por el cielo y por lo tanto hay noche y día.

 

Ometeotl.

Narra la leyenda ancestral Tolteca de la creación que danzando, el Dios Ometeotl crea el tiempo y el espacio. Ometeotl es muerte y vida, día y noche, masculino y femenino, es la unidad de los contrarios, la energía que genera el movimiento.